domingo, 25 de julio de 2010

Y la última


No sé si me lo merezco, pero ya está bien de blog. Uno se harta de ver tanta insidia y desverguenza, y de repente descubre que le gustaría hablar de muchas cosas, pero no tiene palabras para expresarlas. Ni ganas, la verdad. De modo que cierro el quiosco, y puede que alguna vez vuelva a abrirlo. Quién lo sabe.
Hay obligaciones que no se pueden obviar, y muchas pavadas de necios y necias e indeseables que es mejor desatender. Con mi más sincero desprecio. Y como nunca he querido ser la voz de nadie, que cada perro se lama su pijo.
Solo queda desearles a todos una feliz existencia, y pedirles que se mantengan a salvo de la estupidez reinante. Sean fuertes, dignos y no sucumban. Y las palabras de adiós son de mi querida Alfonsina Storni
Las cosas que mueren jamás resucitan, 
las cosas que mueren no tornan jamás. 
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda 
es polvo por siempre y por siempre será! 

Cuando los capullos caen de la rama 
dos veces seguidas no florecerán... 
¡Las flores tronchadas por el viento impío 
se agotan por siempre, por siempre jamás! 

¡Los días que fueron, los días perdidos, 
los días inertes ya no volverán! 
¡Qué tristes las horas que se desgranaron 
bajo el aletazo de la soledad! 

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, 
las sombras creadas por nuestra maldad! 
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, 
las cosas celestes que así se nos van! 

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!... 
?de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!... 
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, 
corazón maldito que inquietas mi afán! 

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! 
¡Adiós mi alegría llena de bondad! 
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, 
las cosas celestes que no vuelven más! ...

Es sólo poesía, no han de creerlo a piés juntillos. Pero es mejor creer a los poetas. Adiós. Adiós

La penúltima....


Leo hoy en el AS que el Real Madrid jugará su primer partido en Estados Unidos el día 4, contra un equipo de la Universidad de Columbia -creo- en el Candlestick Park de San Francisco.
Curiosamente, o no, el 29 de Agosto de 1966, lunes, este estadio (imagen de abajo) fue donde los Fab Four dieron su último concierto; cansados de ser el objetivo de todas las miradas, incluso las más aviesas, desde que John dijera la gilipollez aquella de que eran más grandes que Jesucristo, una gilipollez que puesta en su boca deviene en dogma o anatema, algo de lo que ellos eran conscientes antes, pero no de que fueran blanco de iras y amenazas por parte de los putos intransigentes fanáticos de siempre. De modo que allí, y aquel día, terminó una etapa inolvidable para la Historia, así con mayúsculas, para una sociedad que por fin despegó y comenzó a verse, más allá de su propio ombligo, y a reconocer todas sus grandezas y miserias.
Según las crónicas, acudieron unas treinta mil personas, lo que para la prensa sensacionalista yanqui fue un sonado fracaso - el aforo era de cuarenta y cinco mil, menudo fracaso- y el set duró unos treinta y cinco minutos, saliendo después, como siempre, en un vehículo blindado camino del aeropuerto. Rumbo a la construcción definitiva del mito Beatles y, naturaleza obliga, hacia su propia consunción.



Algo que, esperemos, no le suceda a los chicos de Mourinho, joder...

sábado, 24 de julio de 2010

De nuevo, el pistolero


Ya está hecho, pero no sin sufrimiento. Algo que parece inherente a este hermoso y tan maltratado deporte. El Pistolero ha hecho oír sus argumentos de nuevo, ha pasado las de Caín, sí, pero 39" de ventaja sobre Schleck, su amigo y rival directo, dictan sentencia para el Tour 2010, que por segundo año consecutivo se va hacia Pinto. 

Ha sido un Tour anodino, al menos hasta la historia de la cadenita y la etapa del Tourmalet del pasado jueves.

En este Tour se ha puesto de moda el 'fair play'. Uno se cae y el pelotón espera; otro deja ganar, porque sintió que se había equivocado al atacar tras una avería del rival; hay muchas imágenes de abrazos o hasta un vídeo pidiendo disculpas por romper hostilidades: es el nuevo ciclismo de "guante blanco".

Los pactos de caballeros y los gestos de deportividad pueden ser una de las razones por las que esta carrera no ha tenido la emoción de otras ocasiones. Camino de Spa, antes del pavés de Arenberg, Andy Schleck sufrió una caída y el pelotón le esperó. Fue el primer indicio de juego limpio.

Schleck ganó el jueves en la cima del Tourmalet, un triunfo para la historia porque era la segunda vez que la carrera acababa allí, y la pregunta es si de verdad Alberto Contador le dejó ganar por lo del pasado lunes, cuando atacó en el momento en que al luxemburgués se le salió la cadena.

En este Tour de Francia se han vivido escenas que se alejan del espíritu competitivo que ha forjado el ciclismo desde siempre y de ello aún se hablaba esta mañana en la salida.

Así, Miguel Madariaga, 'mánager' del Euskaltel asegura que "tal vez sean cosas de un ciclismo moderno". "Es algo nuevo que no se había visto nunca. Creo que por una caída se puede parar y esperar, pero por una avería no. Pero son los ciclistas los que deciden esas cosas".

Marino Lejarreta, ex corredor del ONCE, también ha contribuido al debate: "Cuando se espera a alguien de una manera natural está bien, pero luego son los medios de comunicación los que se encargan de dar importancia a las cosas". "Cuando esperaron en Spa porque se produjo una caída masiva me pareció bien, pero luego, cuando se cae uno, hay que ver las circunstancias. No se puede poner un reglamento en nombre del "fair play", agrega Lejarreta.

El director del Euskaltel, Igor González de Galdeano, afirma que "es muy lógico" lo que sucedió en la etapa del Tourmalet. "Andy había trabajado toda la subida y yo hubiera hecho exactamente igual que Contador", destaca.
Carlos Sastre, vencedor del Tour 2008, señaló al final de la etapa del Tourmalet que cree que ahora se está haciendo del ciclismo "una patraña de niñatos". "Yo me he caído en este Tour, me he caído en el Giro de Italia, he tenido averías y a mí nunca nadie me ha esperado", comentó el abulense. Sastre ha insistido este viernes en su teoría: "Siempre son las mismas tonterías y polémicas, yo ayer dije lo que pienso porque tengo libertad, igual que otros para insultarme (en referencia a algunos aficionados, vascos para más señas, que, por cierto, no dejan de aprovechar la ocasión para exhibir las pancartas pidiendo libertad para los presos de ETA. En fin...)".

Alberto Contador paró el jueves el pelotón por una caída de Samuel Sánchez. Como no podía ser de otra forma, el beneficiado ha dado las gracias y ha asegurado a los periodistas que "era una situación especial, fue al principio de etapa y la escapada ya estaba hecha por delante". "Yo hubiera hecho lo mismo, le di las gracias a Alberto después de la etapa porque ha demostrado ser un auténtico caballero", añadió Samuel Sánchez.
"Llevamos un Tour que si paro o que si no paro, que si espero o que si no espero, la carrera está abierta y cada uno corre como quiere", ha señalado el campeón olímpico asturiano al ser interpelado por el tema "candente" del día, la deportividad.

Y es que el nuevo ciclismo de guante blanco ha condicionado este Tour de Francia porque apenas ha habido ataques de verdad. En esta relación de pugnas aparece el 'hachazo' de Contador en las durísimas rampas de Mende y el de Schleck en Morzine. No ha habido más.

El resto ha sido ciclismo de laboratorio. Todavía faltaba la contrarreloj de hoy y ahí no cabían componendas. La diferencia de ocho segundos de Contador sobre Schleck era tan escasa como incierta. Precisamente, ocho segundos quitaron la victoria a Laurent Fignon para dársela a Greg Lemond en la 'Grande Boucle' del año 1989. La táctica conservadora de Contador había dejado el Tour en este punto. Punto resuelto, y no se sabe si por la presencia en el podio ayer, viernes, de la pareja protagonista de "Night and day", y no me refiero a Tom Cruise, en especial, que le hayn dado nuevos bríos a nuestro Alberto Contador, nuestro Pistolero de Pinto, al otro lado del Manzanares. Pedazo de campeón, sí señor. 

jueves, 22 de julio de 2010

Festival de Bayreuth 2010

El Festival de Bayreuth regresa, fiel a su cita de cada verano con una nueva propuesta de títulos wagnerianos para deleitar a los miles de aficionados que se aproximaran este año al Santuario de la Colina Verde, o bien lo seguirán a través de las transmisiones radiofónicas en riguroso directo que ofrece la Bayerisches RundFunk. Este año, marcado por el fallecimiento del patriarca Wolfgang, será el segundo en que la dirección del evento estará bajo la responsabilidad de las nietísimas, Eva Marie y Katharina Wagner, y en la que sus decisiones directivas van haciéndose notar cada vez más.
El día 25 de Julio abrirá el Festival con el estreno de una nueva producción de Lohengrin, gran novedad de la temporada de este año, que ojalá esté a la altura de las recientes producciones de esta hermosa obra, las últimas ocasiones en las que se ha oido patear, y bien fuerte, en el Festpielhaus.

Tras Lohengrin será el turno de la aclamada producción de Tankred Dorst  de El Anillo del Nibelungo que, bajo la batuta del maestro berlinés Christian Thielemann, lleva representándose en el Festival desde el año 2006, y que apura sus últimas apariciones en escena antes de la nueva producción prevista para 2013, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner.

Pocos cambios en el conjunto del reparto del Anillo, aunque sí muy significativos. Por un lado, Johan Botha sustituye a Endrik Wottrich como Siegmund en Die Walküre. Este año será la primera en la que Wottrich no acuda a Bayreuth después de hacerlo durante catorce temporadas consecutivas, tras su debut en 1996 como joven marinero en Tristan e Isolda. El tenor sudafricano Johan Botha hace de esta manera su debut en Bayreuth en un papel que ya ha interpretado en Nueva York la pasada temporada o en Viena hace tan solo unos meses.

El otro cambio importante en el reparto viene de la mano del hijo de Johan Botha en la obra,  Siegfried, que tendrá una nueva voz gracias al debut de Lance Ryan, que ya interpretara el papel el pasado año en El Anillo de Les Arts, en Valencia. Ryan, y del que se espera mucho de su participación en Bayreuth, sustituye así al cuestionado Christian Franz que en 2009 había reemplazado a su vez a Stephen Gould, primer Siegfried en la actual tetralogía de Dorst-Thielemann. Ryan representa una nueva esperanza en un mkmento en que la sequía de tenores wagnerianos es notoria

En medio de la representación del Anillo, y como novedad en la presente edición, se intercalará la representación de Parsifal. Así, en vez del habitual día de descanso que en Bayreuth se ofrece entre las representaciones de La Walkyria y Siegfried, se ofrecerá el Festival Escénico Sacro. Repiten Detlef Roth como Amfortas, Diógenes Randes como Titurel, Kwangchul Youn como Gurnemanz, Christopher Ventris como Parsifal y Thomas Jesatko como Klingsor, al que se une Susan Maclean como Kundry en sustitución de Mihoko Fujimura que dio vida al rol femenino en 2009, y que este año abordará el papel de Fricka en El Anillo.

Ya en agosto se cerrará el ciclo de dramas con Los Maestros Cantores de Nuremberg en la horrenda, hay que decirlo, producción de Katharina Wagner y con Sebastian Weigle en la dirección musical. James Rutherford se convierte en el cuarto Hans Sachs de la producción de Katharina, tras haber cantado el rol del zapatero en años anteriores Franz Hawlata, Alan Titus y Robert Holl. El resto del reparto se mantiene con el Walther de Klaus Florian Vogt, flojito, muy flojito, la rotunda Eva de Michaela Kaune y el Beckmesser, un apaluso se merece de Adrian Eröd. Los que amamos y adoramos esta obra, especialmente, echamos de menos la referencia de los últimos 25 años, la estupenda puesta en escena del finado nieto del maestro, con una no menos excelente interpretación musical y vocal, con el Sachs de Bernd Weikl, el genial Beckemesser del llorado Hermann Prey y uno de los últimos tenores wagnerianos dignos de tal mención, Siegfried Jerusalem. ¡Ay, pena, penita, pena!. Menos mal que está en DVD.

La primera representación de cada una de las óperas será retransmitida por Radio Clásica de Radio Nacional de España a través de su página web a todo el mundo, como de costumbre. Un año más, renovaremos la Liturgia de la Verdadera Religión, estaremos expectantes y al final, con un poso de ligera decepción o una intensa satisfacción. Pero seguiremos. Considérense invitados.



Meddle



Nunca me han gustado en particular. Pero no es menos cierto que Pink Floyd tienen su propio lugar en la historia de la música, conseguido justamente tras una larga y exitosa, y polémica alguna vez, carrera

Pink Floyd surgió en 1964 a partir de una banda llamada Sigma 6, que cambió su nombre sucesivamente a T-Set, Megadeaths, The Screaming Abdabs, The Architectural Abdabs y The Abdabs. Cuando la banda se separó, algunos de sus miembros (los guitarristas Bob Klose y Roger Waters, el baterista Nick Mason y el teclista Rick Wright) formaron una nueva banda llamada Tea Set. Después de un breve tiempo con Chris Dennis como vocalista principal, el guitarrista y vocalista Syd Barrett, fan de los Beatles y del rhythm and blues, se unió a la banda, con lo que Waters pasó a tocar el bajo. En el verano de 1965, Bob Klose se vio forzado a abandonar la banda por las presiones de sus padres y de sus profesores universitarios, y el grupo se convirtió en un cuarteto, con Barrett, Waters, Wright y Mason. De este modo, Barrett se reveló como el principal compositor del grupo, y pronto comenzó a escribir nuevas canciones con influencias delrhythm and blues de Bo Diddley, aunque la publicación de Eight Miles High de los californianos The Byrds y especialmente el álbum Revolver de sus paisanos, The Beatles en 1966 provocó el auge del rock psicodélico, un género musical en el que Barrett se sentía más a gusto.




En otoño de aquel mismo año, Tea Set coincidió en un concierto en Northolt, a las afueras de Londres, con una banda con el mismo nombre que iba a actuar en el mismo lugar. Ante esta circunstancia, Barrett sugirió otro nombre para el grupo, The Pink Floyd Sound, que provenía de la combinación de los nombres de dos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council. Durante un corto periodo el nombre osciló entre Tea Set y The Pink Floyd Sound, pero con el tiempo éste último se acabó por imponer. El Sound se desvaneció con bastante rapidez, pero el The sería utilizado regularmente hasta 1968. Las producciones inglesas de la banda durante la era de Syd Barrett eran acreditadas como The Pink Floyd así como sus primeros dos sencillos en los EE.UU. De hecho, David Gilmour continuó refiriéndose al grupo como The Pink Floyd hasta 1984.




En 1967, después de varias sesiones instrumentales y presentaciones en vivo, Pink Floyd decidieron elaborar su primer álbum, The Piper at the Gates of Dawn, que fue lanzado en agosto de 1967. El título fue extraído de la novela El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, y evoca al fauno Pan, el flautista en el ocaso, los sueños y sus temores y placeres. Hoy en día está considerado el disco por antonomasia de la psicodelia brit.. Las pistas del disco, con Barrett como principal compositor, muestran letras poéticas y una ecléctica mezcla de música, desde la vanguardista «Interstellar Overdrive», o la enorme y fundamental “Astronomy Domine”, hasta «The Scarecrow» (inspirada en la música folclórica de The Fens, una región rural al norte de Cambridge de donde son originarios Barrett, Gilmour y Waters). Las letras son totalmente surrealistas y a menudo folclóricas, como «The Gnome». La música reflejaba la mejor tecnología electrónica de la época, destacando el uso de efectos de sonido en estéreo, la edición de cinta, los efectos de eco y el uso de teclados electrónicos. Durante este periodo, la banda emprendió una gira con Jimi Hendrix, lo que ayudó a incrementar su popularidad. Más tarde, la triste historia de Syd Barret con las drogas, los episodios de esquizofrenia y una cada vez más acentuada tendencia a la reclusión, mental y física, dieron con la llegada de un amigo de Barret, el guitarrista Dave Gilmour. Después del lanzamiento de dos álbumes en solitario (The Madcap Laughs y Barrett) en 1970 (co-producidos por y algunas veces con colaboraciones de Gilmour, Waters y Wright), de éxito moderado y hoy objeto de culto, Barrett se recluyó en su natal Cambridge y llevó una tranquila vida hasta su muerte el 7 de julio de 2006.

La llegada de Gilmour supuso un cambio estilístico fundamental en la trayetoria de la banda, alejándose de la psicodelia para convertirse en algo complicado para clasificarlo. Los distintos estilos de cada uno de los compositores confluyeron en uno único, que cristalizó en las dos obras más importantes de su discografía, para crítica y público: The Dark Side of the Moon (1973) y Wish You Were Here (1975). Aunque la humilde opinión de este escribidor se inclina por el anteriormente citado “The Piper...” y “Meddle”, de 1971, sin lugar a dudas los dos mejores discos de la banda en toda su carrera; a pesar de que “The Dark Side of the Moon” esté considerado como uno de los mejores discos de la historia del rock, a pesar de la descarnada y nostálgica belleza del hermoso tributo a Syd Barret que es todo el “Wish You Were Here”, y que después sus trabajos son aburridos y anodinos (a causa del efecto “Waters” y su patinada de neuronas cuando se empeñó en creerse un músico genial y demostró que sin Dave Gilmour, Nick Mason y el malogrado Rick Wright, no era sino una medianía, un tipejo mediocre, soberbio y engreído), y a pesar de “The Wall”, donde figura una de las mejores canciones de toda la historia, “Comfortably numb”, obra de... Dave Gilmour.

El sonido del grupo ya era más coherente en Meddle (1971). La canción «Echoes», de 23 minutos de duración, fue descrita por Waters como un «poema sónico» debido a sus constantes efectos de sonido, y está considerada como una de sus mejores piezas. Este álbum ya posee el estilo característico de la banda que llevaría a su máxima expresión en discos venideros, eliminando la orquesta que tanto protagonismo tuvo en Atom Heart Mother. Meddle alcanzó el tercer puesto en el Reino Unido, pero la falta de publicidad por parte de Capitol Records en los Estados Unidos hizo que en este país sólo alcanzase el 70. Con Meddle, Pink Floyd comenzó a enfocar su propio sonido de manera directa. En él, la banda dejó de lado la orquesta de «Atom Heart Mother» y se sumergió en piezas largas y elaboradas, como «Echoes» o «One of These Days», firmando una de las mejores obras de su carrera y la mejor desde The Piper at the Gates of Dawn. Lo dicho.

Los que son de mi quinta recordarán aquella galopante sintonía con la que comenzaba “Informe Semanal” en su primera etapa. Así comienza este álbum, uno de esos días que uno nunca se imagina, pero a la vez anhela y teme vivir. La guasa de “St. Tropez”, un retrato de lo más cursi y snob que haber pueda, la encantadora “Seamus” con ritmo de blues, dedicada a un chucho mil leches, la evocadora y poéticamente onírica “A Pillow of winds” y “Fearless”, para quienes son tan, tan humanos que, a veces, hasta sienten el miedo, la vida, en resumen, o poseen el coraje de los idiotas, sin miedo, con un día de fútbol en Anfield Road cerrando el tema, y el impresionante “You’ll never walk alone”, canción de guerra de los “pools” (yo estuve una vez en Anfield y les juro que pone el vello de punta...). Y “Echoes”, con ecos de Beach Boys y ansia de mar; hay que escucharlo, gozarlo, y cuando se termine, volver a escucharlo, gozarlo, y otra vez, otra, y otra.

Se ha dicho que “Meddle” hubiera sido el álbum de Syd Barret, de haber estado en condiciones para continuar con la banda. Quién sabe. Tenemos lo que tenemos. Y nos gusta así. Uno de los mejores discos de eso que se llama rock progresivo, ya saben. Una obra maestra, sea como sea.





(Vídeo por cortesía, faltaría más, de Youtube)

jueves, 15 de julio de 2010

In memoriam Miguel Ángel Blanco



Siempre estará aquí, con nosotros.El "Espíritu de Ermua" ha sido el mayor logro de la sociedad civil española en décadas. Aún a costa de la vida de un inocente Miguel Ángel, vilmente ejecutado por un maldito hijo de la gran puta, en nombre de la vesanía y la vil estupidez de quienes no pueden ser llamados sino cobardes, despreciables alimañas cobardes, entonces y ahora, y siempre que sigan empeñados en justificar lo injustificable.
Hoy puede ser un buen momento para que la sociedad española vuelva a ponerse en el sitio que debe corresponderle, en camino para lograr que la vida política y social del pueblo español sea, en efecto, para el pueblo español. Y que nadie tenga que morir, pero sobre todo, que nunca nadie vuelva a matar socialmente a Miguel Ángel. En nombre de todos los que cayeron. Memoria, Dignidad y Justicia.

In memoriam Sir Charles Mackerras



Se ha ido un grande, de los de verdad grandes, por su buen hacer y por su sana -y extraña, siendo parte de un mundillo de enormes genios ahítos de vanidad- humildad. Sir Charles Mackerras - Caballero de la Orden del Imperio Británico, entre muchas distinciones- era un refinado artesano de la dirección orquestal, uno de los más finos estilistas, amante del detalle, del timbre, que sabía distinguir los planos sonoros como nadie. Tal vez el otro gran maestro del siglo XX, Carlo María Giulini, o mi director de directores, Klaus Tendstedt -Kna (Hans Knapperbuscht) aparte- hubiera podido compararse con el savoir faire del Lord norteamericano de Australia.
Desde 1948, dirigiendo el Teatro Sadler's Wells de Londres (donde se hará cargo de la dirección musical y artística hasta 1977) luego, paralelamente, en el Covent Garden; director invitado permanente en la Ópera Estatal de Berlín (1961-1963) luego de Hamburgo (1965-1970). En 1972, debutó en el Met, en 1973 en la Opéra de Paris, regularmente al mando de la orquesta filarmónica checa en los años 1980. La Ópera Nacional de Gales de 1987 a 1992, donde fueron particularmente alabadas sus obras de Janácek. (Uno de los momentos cumbre de la temporada de 1991 fue la reapertura del Teatro Estatal de Praga, escenario de la primera representación de Don Giovanni, en la que Mackerras dirigió una nueva producción de esa ópera para celebrar el bicentenario de la muerte de Mozart). Director emérito de la Ópera Nacional Galesa, sus grandes logros incluyen Tristán e Isolda, The Yeoman of the Guard (Gilbert y Sullivan), y La clemenza di Tito mozartiana. Fue el principal Director invitado de la Orquesta de Cámara escocesa desde 1992 hasta 1995 y de la Orquesta Filarmónica Real desde 1993 hasta 1996. En este mismo período fue también el principal director invitado de la Ópera de San Francisco. De 1998 a 2001 fue director musical de la Orquesta de San Lucas. 

En 2004 se convirtió en principal director invitado de la Orquesta Philharmonia (la legendaria centuria inglesa, enseña de los mejores años de EMI). También tuvo ese cargo en la Orquesta Filarmónica Checa, con lo que se reconoció su conocimiento de la música checa. Con la Royal Opera House, había dirigido recientemente producciones de Romeo y Julieta, de Gounod y Sémele, de Händel. Mackerras también ha tenido una larga asociación con la Metropolitan Opera y recientemente dirigió El caso Makropulos, Katia Kabanová (Janacek) y La flauta mágica con esa compañía. 

Charles Mackerras era uno de los directores de orquesta vivos más estimados. Se le consideraba depositario de la gran tradición de dirección orquestal checoslovaca encarnada por Rafael Kubelík y Karel Ančerl (¡menudo par!) y se le consideraba como el experto por excelencia en las óperas de Leoš Janáček, que contribuyó a difundir en los escenarios occidentales. Pero también era especialista en las operetas de Gilbert y Sullivan; su renombre internacional vino, sobre todo por su larga historia de amor con el repertorio barroco y clásico: es como especialista de las obras de Henry Purcell, Georg Friedrich Haendel, Christoph Willibald Gluck y Wolfgang Amadeus Mozart como ha triunfado Mackerras en una época en que las óperas de Janáček no eran más que curiosidades. Su grabación con instrumentos de época de El Mesías de Händel (1969) hizo historia y queda como una grabación de gran calidad gracias a sus impresionantes solistas (Janet Baker, Elizabeth Harwood,Robert Tear entre otros)
Mackerras murió de cáncer el 14 de julio de 2010 en Sidney. Ayer mismo, y ya le echamos de menos. Dios tenga en Su Gloria a un hombre bueno, a un artesano que amaba la música sobre todas las veleidosas fruslerías que hoy en día suelen enturbiar a los pretendidos divos.

Como sentido homenaje, les dejo con el maestro, trabajándose a Mozart. Grande, muy grande.